jueves, 30 de agosto de 2007

50: Cochitlehua

Cochitlehua (Visiones)


Sin mucho arrepentimiento por lo que ha desencadenado pero sí preocupado por su futuro, el Gran Sacerdote se dispone a dormir recostándose en su aposento. Extenuado por los acontecimientos del día y sin poder evitarlo, entra en un profundo sopor y empieza a recibir en sus sueños visiones en las cuales se le aparece un hombre barbado con una túnica blanca que siente identificar con Quetzalcoatl. En la primera gran visión, el hombre (apuntando hacia una gran pantalla en el escenario que se entiende que refleja lo que el Gran Sacerdote está soñando) le presenta algo inicialmente borroso pero que conforme se va aclarando le muestra la toma de la Gran Tenochtitlán siendo incendiada y saqueada por unos hombres que portan cascos y vestimentas metálicas extrañas, algunos de ellos montados en unos animales que nunca había visto antes. No puede ser otra cosa que un vaticinio de lo que será el colapso de la civilización azteca con la caída de la Gran Tenochtitlán. De los planes de Popocatepetl para construír en el continente una cultura vasta, poderosa e invencible, no queda nada. La primera visión se va desvaneciendo y el hombre barbado con túnica blanca le apunta hacia otra nueva visión que empieza también borrosa pero que conforme se va aclarando muestra a un azteca a punto de sucumbir indefenso ante la espada de uno de los hombres que portan vestimentas metálicas, cuando hace su entrada otro hombre blanco de aspecto más humilde que lleva consigo lo que parece ser una vara larga con otra vara más pequeña cruzándola en su parte superior, y antes de que el hombre con la espada pueda matar al indígena el otro hombre alza esa vara que en señal de respeto parece detener su acción. La segunda visión se vuelve borrosa y desaparece por completo, y al final el Gran Sacerdote cae de su cama al suelo levantándose de inmediato muy asustado viendo hacia todos lados sin poder entender bien el significado de lo que acaba de ver.

Sonido MIDI: Synthetic Strings 2